«AQUÍ NO CABEN LOS FASCISTAS»: ASÍ RECHAZÓ UN BARRIO OBRERO DE MADRID LAS MANIFESTACIONES QUE ALIENTA LA ULTRADERECHA CONTRA EL GOBIERNO DE ESPAÑA

Los vecinos del distrito de Vallecas expresaron su fuerte indignación ante un pequeño grupo de manifestantes que reivindicaban el final del estado de alarma en el país.

Las protestas contra el estado de alarma y contra la gestión de la crisis sanitaria por parte del Gobierno de España, surgidas hace una semana en los barrios más ricos de Madrid, comienzan a extenderse por distintas zonas de la capital y a reproducirse en otras ciudades del país. Sin embargo, no en todas partes tienen buena acogida: este domingo, el distrito madrileño de Vallecas, de tradición obrera y con una de las rentas per cápita más bajas de Madrid, dejó claro que no sintoniza con el espíritu de estas reivindicaciones, cada vez más explícitamente alentadas por la derecha y la ultraderecha del país.

Todo empezó al anochecer, a la hora en que suele tener lugar la cacerolada con la que los detractores del Ejecutivo de Pedro Sánchez exigen su dimisión. Un pequeño grupo de manifestantes –entre seis y diez personas según algunos testigos–, portando banderas de España, reclamando «libertad» (frente a las medidas de confinamiento) y coreando consignas contra el Gobierno, se adentró en una de las calles de Vallecas. La reacción de los vecinos fue prácticamente inmediata.

«¡Fuera fascistas de nuestros barrios!», corearon entonces centenares de personas, reunidas ante la llegada de estos manifestantes, recriminándoles lo que consideraban una provocación y cuestionando el supuesto fundamento patriótico de sus protestas: «¿Dónde estáis cuando desahucian a las familias?», preguntó a gritos uno de los vecinos.

«Hoy en Vallecas, unas 10 personas han venido a provocar», aseguró uno de los perfiles de Twitter que compartió las imágenes. «Espontáneamente, unas 300-400 personas que estábamos paseando les hemos respondido que no vamos a consentir que dividan nuestros barrios», añadió.

«El barrio les rodea y les recuerda que aquí no caben los fascistas», narró otra tuitera.

Este altercado vecinal, estrechamente vigilado por la Policía, marcó el final del escueto pero sonado recorrido de esta pequeña manifestación, que ha puesto de manifiesto la tensión política que ha desatado en España la crisis sanitaria del coronavirus, y el conflicto entre las diferentes sensibilidades sociales que conviven en el país.

«¡Menos policía y más sanidad!»: Críticas a la fuerte presencia policial
Un aspecto llamativo de las imágenes del incidente, masivamente compartidas en las redes sociales este mismo lunes, es la gran cantidad de efectivos policiales que se aprecia en todas ellas.

«¡Menos policía y más sanidad!» reclamaron los vecinos, como puede verse en el siguiente video, abrumados por el fuerte dispositivo policial desplegado por el Gobierno en sus calles. 

Hasta un helicóptero controló desde el aire el desarrollo de los acontecimientos en Vallecas:

Muchos tuiteros consideraron exagerado este despliegue, y llamaron entonces la atención sobre el contraste con las imágenes de las manifestaciones de los días anteriores en los barrios más ricos de Madrid, donde la presencia de los agentes parecía meramente testimonial y en todo caso mucho más escasa.

Este movimiento de protesta en los distritos más acomodados de Madrid constituyen uno de los fenómenos sociales más llamativos y controvertidos de los que han surgido al hilo de la crisis sanitaria del coronavirus en España.

A las imágenes de personas golpeando señales de tráfico con palos de golf o con cucharillas de café, se suman algunas aún más delirantes, como la de un manifestante profiriendo sus consignas con un megáfono desde el sillón trasero de un vehículo descapotable de alta gama conducido por otra persona:

Estas manifestaciones, apoyadas por formaciones como el Partido Popular y Vox (quienes, a su vez, tienen en estos barrios ricos sus mayores masas de votantes), han sido objeto de polémica y de rechazo, ya que en su desarrollo suelen incumplir las recomendaciones sanitarias, al no respetar las distancias de seguridad y elevar el riesgo de contagio entre sus participantes. 

Entre sus reivindicaciones destacan la exigencia de la dimisión del gobierno y la inmediata reapertura económica del país, con aparente indiferencia del impacto sanitario que tendría abandonar para ello las medidas de contención decretadas en el estado de alarma. 

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